La Ética en el Liderazgo: ¿Realmente Importa?

El concepto de ética siempre ha estado de alguna manera, relacionado al concepto de liderazgo. Fairholm (1998) manifestó que la tarea del líder es integrar el comportamiento con los valores. En este mismo sentido, Gardner (1990, citado por Price, 2003), sostuvieron que, una de las tareas del Liderazgo, a todos los niveles, es revitalizar aquellos valores y creencias compartidas y, recurrir a ellos como fuentes de motivación para los esfuerzos requeridos del grupo. Los valores

más importantes de una organización (moral y ética), pueden ser considerados como las políticas directrices más importantes que norman y encausan el desempeño de sus funcionarios constituyéndose como un patrón de actuación que guía el proceso de toma de decisiones (D’Alessio, 2010). 

La ética y el liderazgo son conceptos que deben estar ligados en toda organización y por esta razón se ha generado un nuevo modelo de Liderazgo denominado Liderazgo Ético, y definido como la habilidad  de influenciar sobre los subordinados dependiendo de la fuerza moral; de hecho, la característica más distintiva del liderazgo ético es que la fuente de poder de su liderazgo depende de la fuerza moral (Altınöz, Tutar,  & Çakıroglu, 2011). Los valores que determinan el liderazgo ético incluyen el altruismo, la honestidad, el empoderamiento, la equidad y la justicia; estos valores son un aspecto central de varias teorías que han sido prominentes en la literatura de liderazgo en los últimos años (Mahsud, Yukl, & Prussia, 2010).
 

El liderazgo ético influye en la credibilidad del líder así como en su potencial para ejercer una influencia significativa en sus seguidores (Den Hartog & Belschak, 2012). Los líderes éticos son percibidos como honestos y confiables, aspectos necesarios para generar y mantener saludables relaciones laborales (Brown & Treviño, 2006). La evidencia empírica demuestra que el liderazgo ético influye en las actitudes y comportamientos de los subordinados (Hassan, Wright & Yukl, 2014). Los gerentes que exhiben altos niveles de liderazgo ético no solo logran reducir el comportamiento no deseado sino que además influyen en las actitudes que tienen los subordinados acerca de estos comportamientos (Resick et. al., 2013). El liderazgo ético puede incrementar la satisfacción de los seguidores con el líder, la percepción de la efectividad del líder, el compromiso organizacional y reducir comportamientos desafiantes por parte de los empleados (Hassan, Wright & Yukl, 2014).

 

Referencias

Altınöz, M., Tutar, H., & Çakıroglu, D., (2011). Is ethical leadership and strategic leadership a dilemma? A descriptive survey. Procedia Social and Behavioral Sciences, 24, 1378–1388

D’Alessio, F. (2010). Liderazgo y atributos gerenciales: Una visión global y estratégica. México D.F., México: Pearson

Den Hartog, D.N. & Belschak, F.N. (2012). Work engagement and machiavellanism in the ethical leadership process, Journal of Business Ethics, 107(1), 35-47

Hassan, S., Wright, B. E., & Yukl, G. (2014). Does ethical leadership matter in government? Effects on organizational commitment, absenteeism, and willingness to report ethical problems. Public Administration Review74(3), 333-343

Fairholm, G. W. (1998). Perspectives on leadership: from the science of management to its spiritual heart. Westport, CT: Quorum Books

Price, T. (2003). The ethics of authentic transformational leadership. The Leadership Quarterly, 14, 67-81

Resick, C. J., Hargis, M. B., Shao, P., & Dust, S. B. (2013). Ethical leadership, moral equity judgments, and discretionary workplace behavior. Human Relations66(7), 951-972.

 

 

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